LAS IMÁGENES TÍPICAS DE ESPAÑA, el flamenco, los toros, las tapas y las procesiones de Semana Santa, sólo dan una pequeña idea de la diversidad del país. España tiene cuatro lenguas oficiales, dos grandes ciudades de casi la misma importancia y una diversidad de paisajes mayor a la de cualquier otro país europeo. Estos contrastes hacen de él un país fascinante.
Separada del resto de Europa por los Pirineos, España se extiende al sur hasta la costa del norte de África y posee los litorales atlántico y mediterráneo. Su clima y paisajes varían radicalmente, desde los picos nevados de los Pirineos, pasando por los verdes pastos de Galicia y los campos de naranjos de Valencia, a las secas regiones del sur.
Madrid, capital de España, descansa en el centro geográfico del país. Su población es un conglomerado de gentes venidas de todas las regiones españolas y, cada vez más, de otros países. Barcelona compite en importancia con la capital en el campo del comercio, del deporte y del arte.
En los últimos 50 años, España ha sufrido numerosos cambios sociales. Durante la primera mitad del siglo XX fue un país de carácter rural. Poco a poco, la gente fue emigrando a las ciudades, despoblando las zonas rurales. La década de los sesenta trajo consigo el despegue de un espectacular crecimiento económico, en parte debido a la explotación de la industria turística. Desde entonces, España ha pasado a desempeñar un papel importante en Europa y el mundo.